Parcelazo

La semana pasada fallece Juan Álvarez y caigo en cuenta que Panzer es una de las primeras bandas que recuerdo haber visto en vivo, aunque ese recuerdo sea casi fotográfico: el mismo Juanzer lanzando fuegos artificiales con una bengala, cerrando de esa forma su presentación en algún festival metalero que seguramente tuvo más de una versión, quizás no en el mismo escenario al aire libre detrás de las graderías del estadio Italo Composto en Villa Alemana, porque la mutancia que pudo organizar ese encuentro se expandió en otras direcciones y chapas para reconocerse a si misma: Fiesta de la Chicha, Brutal Party, Festival del Fin del Mundo, Festival Melvin, por nombrar algunos.

Precisamente es parte de esa mutancia, entonces juvenil y devenida hoy en cuaternaria, la que animó desde el público al variopinto cartel de bandas que subieron al escenario de esta octava versión del Parcelazo Fest. Lo de variopinto no es gratuito, ya que es dificil identificar el elemento aglutinador detrás de los artistas participantes; quizás el concepto que cruzó la mayoria de las propuestas, estilísticamente hablando, es la fusión. La mezcla de rock y folklore fue un atributo que se repitió en varias de las propuestas reconocidas en escena: Castellón con Quinta, Nahuel Peñi y Villeman comparten esa característica, sin que por ello pasen a ser bandas que se parezcan o suenen similares.

Precisamente son Villeman de quienes vengo a compartir esta captura, una banda de folk metal celta que se me hizo el sonido más llamativo de la tarde: del tiempo que llevo viendo música en vivo jamás vi una gaita sonando desde el escenario. Así es como los fuegos de artificio de Juan Álvarez mutan en nuevas formas de sorprender al soberbio que cree haberlo visto todo.

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